Zama, un campo petrolífero muy disputado

En México, el campo petrolífero de Zama está en el centro de las discusiones. Pemex pretende tomar el control de sus 850 millones de barriles y dice estar dispuesto a invertir miles de millones de dólares. Sin embargo, debe esperar el acuerdo de Talos Energy, que posee el 17,35% del yacimiento.
zama

Zama, un yacimiento petrolífero en el Golfo de México, está en el centro del interés. Pemex busca tomar el control. Este yacimiento es especialmente codiciado, sobre todo por Talos Energy.

Pemex ha anunciado que está dispuesto a invertir miles de millones de dólares en Zama, una vez que Talos Energy acepte que la empresa mexicana se haga cargo del yacimiento.

Zama, un depósito clave

En un contexto de inseguridad energética mundial, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador pretende reforzar el control estatal sobre la energía. El yacimiento de Zama representa, por tanto, una importante apuesta en esta estrategia.

De hecho, están en juego más de 850 millones de barriles. Por lo tanto, a la vista de lo que está en juego, las dos empresas están en desacuerdo. El caso se trasladó a nivel internacional cuando Talos Energy solicitó un arbitraje internacional en el marco del USMCA. Obrador pretende poner a Pemex a cargo de la operación de Zama, lo que llevó al gobierno de Biden a llamar a conversaciones para resolver las disputas.

Octavio Romero, director general de Pemex, espera una respuesta positiva de Talos para desarrollar el proyecto Zama de la empresa. Además, del consorcio de Talos, Harbor Energy y Wintershall Dea, las otras dos empresas parecen estar de acuerdo con Pemex.

Sin embargo, Talos, que posee el 17,35% de Zama, pretende tener voz y voto en la explotación del yacimiento. En cuanto a Pemex, los analistas independientes estiman que la empresa posee el 50,43% de las reservas de Zama.

¿Un proyecto demasiado ambicioso?

Por lo tanto, el yacimiento representaría una importante oportunidad para Pemex. A pesar de ello, siguen existiendo dudas sobre el emplazamiento y sobre Pemex. Algunos dudan de la capacidad de Pemex para dirigir Zama.

Gonzalo Monroy, analista, comenta:

“Pemex debe tener en cuenta los gastos de exploración de las empresas e inyectar nuevas inversiones en el proyecto. Esto es especialmente cierto ya que Pemex quiere añadir dos campos más al proyecto, lo que aumentaría los activos pero también la necesidad de inversión, y podría atomizar los intereses de otras empresas.”

En cuanto a la financiación, Romero afirma que invertirán lo necesario, cueste lo que cueste. Según él, las inversiones serán mínimas el primer año, pero rápidamente alcanzarán los miles de millones de dólares. Pemex tiene una deuda financiera de 108.100 millones de dólares y 13.700 millones de dólares de deuda con sus proveedores.

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