¿Se puede sustituir el gas ruso en Europa?

Desde la invasión rusa de Ucrania, han aumentado las sanciones contra los hidrocarburos rusos. Así, Europa busca sustituir el gas ruso. Aunque se están explorando muchas vías, queda una pregunta: ¿quién sustituirá a Rusia?
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¿Puede sustituirse el gas ruso en Europa? Desde el 24 de febrero, fecha de la invasión rusa de Ucrania, los países europeos imponen sanciones y tratan de liberarse del gas ruso. Pero Rusia es el mayor exportador del continente, por lo que el casting para su sustitución será severo: ¿quién suministrará a Europa su gas?

Europa sin gas ruso

Utilizado para la industria, la calefacción y la generación de electricidad, el gas natural es una parte esencial de la combinación energética europea. Sin embargo, Europa se ve amenazada por un descenso de su capacidad de producción y de las importaciones. De hecho, la AIE prevé un descenso del 25% en la capacidad de producción de gas del viejo continente para 2030.

Al mismo tiempo, la Unión Europea quiere eliminar los hidrocarburos rusos de su combinación energética para 2027. En el marco del plan REPowerEU, intenta diversificar su suministro, al tiempo que repone sus existencias antes del invierno. Además, a finales de julio, Francia anunció que sus reservas de gas estaban llenas en un 75%. Sin embargo, Rusia, consciente de su importancia en las importaciones europeas de gas, utiliza sus válvulas como arma política y económica.

El 21 de julio, Nord Stream 1 había reabierto de hecho tras el mantenimiento, al 40% de su capacidad. Sin embargo, cuando este volumen ya limitaba a Europa, el lunes 25 de julio se anunció una nueva reducción. Por lo tanto, el oleoducto ha estado funcionando al 20% de su capacidad, es decir, 33 millones de m3 al día, desde el miércoles 27.

¿Quién sustituirá a Rusia?

Son muchos los candidatos que se presentan a la plaza de sustituto para satisfacer la demanda europea. Entre ellos, Noruega y Qatar, que está a punto de desarrollar el yacimiento de gas North Field East, son caras conocidas en el mercado. Otros, como Israel, apuestan por esta oportunidad para ampliar sus exportaciones de gas.

Noruega, África del Norte y Azerbaiyán: los gigantes de los oleoductos

Europa depende en gran medida de las importaciones de gas natural a través de gasoductos, que transportan el 75% de su suministro. De hecho, cuenta con pocas terminales flotantes para el suministro de GNL por mar. Por esta razón, Noruega, el norte de África y Azerbaiyán son los principales candidatos para abastecerse de gas.

Noruega, tercer exportador mundial de gas

En el podio de los exportadores mundiales de gas natural, Noruega sigue a Rusia y Qatar. Sus exportaciones cubren así casi el 3% de la demanda mundial. Además, el país cuenta con una ventaja en materia de infraestructuras.

Noruega está conectada a Europa por numerosos oleoductos con el Reino Unido, Francia, Alemania y los Países Bajos. En los últimos años, cubría el 20-25% de la demanda de gas de la UE y el Reino Unido. Además, su bajo consumo interno le permite exportar casi toda su producción, que está aumentando considerablemente.

En mayo, por cuarto mes consecutivo, las exportaciones de gas noruego superaron su media de cinco años. Además, los recursos del país sólo se han explotado en un 40%, lo que deja un margen considerable para el futuro. Por lo tanto, Noruega tiene un perfil fuerte para asegurar una parte importante de las importaciones de gas de Europa.

Sin embargo, hay que tener en cuenta algunas limitaciones al considerar esta opción. Así, la producción noruega de gas natural se dedica ya casi por completo a la exportación. Además, la capacidad de transporte del sistema de oleoductos noruego es limitada (120 bcm/año).

Por tanto, el posible aumento de la producción y exportación de gas noruego está limitado por estas últimas restricciones. Europa no puede confiar únicamente en su socio histórico y debe examinar otras posibilidades. Entre ellos se encuentra el norte de África, una región con un importante potencial de gas.

Argelia, ¿la esperanza europea?

Europa es el principal cliente del gas argelino, con el 98% de las exportaciones por gasoducto. El 93% de los cargamentos de GNL argelino también van a Europa, principalmente a Turquía, España e Italia. Ahora, la creciente demanda empuja a Argelia a explotar más sus recursos y a aumentar su capacidad de producción.

Del lado europeo, Argelia también es un importante proveedor. En los primeros meses de 2022, el país norteafricano cubriría el 12,6% de las necesidades europeas de gas. Según el GIS, el gas norteafricano es “más competitivo que el de Estados Unidos, Australia o incluso el de África Occidental”.

Por ello, Europa quiere aumentar sus importaciones del continente africano. Por ejemplo, Italia tiene un acuerdo de cooperación energética con Argelia, e importa masivamente. El país ya ha suministrado el 113% de los volúmenes inicialmente previstos para 2022, y se espera que siga aumentando.

¿Contraindicaciones políticas… y legales?

Sin embargo, los límites políticos limitan el desarrollo del comercio entre Europa y el norte de África. Así, algunos señalan las contradicciones y contraindicaciones políticas de tal asociación con Argelia. Para Reinhilde Bouckaert y Claire Dupont, investigadoras de la Universidad de Gante, hay tres principales:

  1. Para ellos, el gobierno argelino es autoritario, lo que aumenta las posibilidades de que el gas vuelva a ser un arma política y económica. En su opinión, esto equivaldría a asumir un peligroso riesgo de dependencia.
  2. Los dos investigadores añaden a su primer argumento la fuerza del segundo: Argelia es un aliado de Rusia. El riesgo, por tanto, sería política y económicamente elevado, en un contexto de sanciones contra Rusia.
  3. Por último, los valores establecidos en el artículo 2 del TUE, el tratado básico de la UE, contienen la democracia. La Unión también ha puesto en marcha el Green Deal, que la empuja a reducir sus emisiones.

Así, una colaboración demasiado estrecha e interdependiente con Argelia podría ser contradictoria desde el punto de vista político, e incluso jurídico, para la Unión.

Por último, estos intercambios tienen límites puramente físicos. De hecho, las reservas de gas africanas representan sólo el 34% de las reservas rusas. En el caso del norte de África, este valor se reduce al 10%, con una producción equivalente al 15% de la de Rusia.

Por lo tanto, hay muchos obstáculos en el camino de la cooperación europea-norteafricana. Sin embargo, Europa sigue dependiendo de los gasoductos que la unen a Argelia en sus esfuerzos por diversificarse. Queda por ver cómo y a qué ritmo se desarrollarán estos intercambios.

Egipto aprovecha su oportunidad de convertirse en un centro energético

Como segundo mayor exportador de la región, Egipto ya ha conseguido hacerlo bien. Junto con Argelia, aporta el 60% de la producción de gas del norte de África y cuenta con importantes recursos. El país ya se ha acercado significativamente a la Unión Europea, en camino de convertirse en una potencia energética.

75,5 billones de pies cúbicos de gas: los recursos de gas estimados en Egipto parecen no tener fondo. Como propietario de Zohr, el mayor yacimiento de gas jamás descubierto en el Mediterráneo, el país podría convertirse en un auténtico centro gasístico. Su infraestructura se lo permite, gracias a sus plantas de licuefacción y a su gasoducto que lo conecta directamente con Europa.

Sin embargo, el consumo interno egipcio se ha disparado en los últimos años, superando la producción nacional desde 2014. Por tanto, en medio de una crisis interna, Egipto no puede garantizar por sí solo un alto volumen de exportaciones. Para aprovechar su infraestructura, ha firmado un acuerdo tripartito con Israel y la Unión Europea.

Israel y Egipto se suman así a la lista de socios de la Unión en su esfuerzo por sustituir los hidrocarburos rusos. La UE se abastecerá ahora de gas israelí, licuado en Egipto, antes de ser conducido a Europa. El gas egipcio, que abastecía a la mayor parte de Asia en 2021, ha podido cambiar de rumbo con el viento.

Azerbaiyán: duplicar las importaciones europeas

Azerbaiyán, el último de los gigantes de los gasoductos, es un socio comercial clave para el suministro de gas al mix energético europeo. El Corredor de Gas del Sur de Europa transporta 8.100 millones de m3 de importaciones europeas a través de los gasoductos transanatolianos y transadrianos. Se espera que este volumen se duplique en los próximos años.

De hecho, la Unión y el gobierno azerí llegaron a un acuerdo el lunes 18 de julio. Según el Presidente Ilham Aliyev, se trata de una “hoja de ruta para el futuro”, cuyo objetivo es aumentar significativamente el comercio de gas entre ambos países. Así, el acuerdo establece un objetivo intermedio de 12.000 millones dem3 para 2023. Sin embargo, algunos eurodiputados piden a laUE que “abandone ” el acuerdo, denunciando las “aspiraciones belicosas” del país.

Con el tiempo, se espera que Azerbaiyán suministre 20.000 millones de metros cúbicos de gas a la UE, más del doble del volumen actual. La declaración del presidente azerí también sugiere que el desarrollo de nuevos campos podría aumentar la producción. La relación UE-Azeria podría así evolucionar, sobre todo en el sentido de un aumento de los volúmenes comerciales.

Qatar y Estados Unidos, ¿dos alternativas al gas ruso?

Aunque los operadores de los gasoductos son los proveedores preferentes de gas a Europa, no pueden cubrir totalmente la demanda europea. Las capacidades de producción y transporte y los límites políticos restringen esta vía, dejando espacio a los exportadores de GNL. Así, desde el otro lado del Atlántico, Estados Unidos está aumentando sus envíos a Europa, seguido de cerca por Qatar.

Los Estados Unidos, un aliado seguro del gas

Entre junio y agosto de 2021, las exportaciones de GNL estadounidense a Europa fueron inferiores a 2 bcf/d. En abril de 2022, sin embargo, estos superaban los 8 bcm/d, lo que convierte a Europa en el mayor destino del GNL estadounidense. Mientras tanto, la invasión de Ucrania ha acercado más que nunca a Estados Unidos y a Europa, especialmente a través de la Unión Europea.

Estados Unidos es el proveedor de gas natural a Europa que más ha aumentado. Más que eso, es una verdadera alianza política que se renueva en torno a un adversario común, sancionado a ambos lados del Atlántico. En marzo, Estados Unidos y la UE emitieron una declaración conjunta sobre seguridad energética, acompañada de un grupo de trabajo conjunto.

En su nueva colaboración, ambos partidos apoyan la política energética del otro. Por un lado, la UE está aumentando sus reservas gracias al GNL estadounidense, y se ha comprometido a garantizar una demanda estable hasta 2030. Por otro lado, Washington se beneficia económicamente de esta demanda y promueve los objetivos de REPowerEU.

Estados Unidos también se ha comprometido a reducir su impacto de carbono en línea con los objetivos del Acuerdo de París. Se trata de las nuevas infraestructuras de GNL y los gasoductos asociados.

Por tanto, el acuerdo beneficia a ambas partes: a la Unión Europea, por sus reservas de gas y por la coherencia de su política climática. Estados Unidos, por su creciente demanda y ventaja económica. Por no hablar del frente político formado por Occidente contra Rusia, que no carece de fuerza simbólica.

Qatar: una estrategia a largo plazo para el gigante del gas

Sin embargo, no se deja de lado al último candidato para el puesto de reemplazo. Qatar, el segundo exportador mundial de GNL, por detrás de Rusia y Estados Unidos, espera ansiosamente su turno. En 2021, ya era el mayor proveedor de GNL a Europa después de Estados Unidos, una posición que pretende defender.

De hecho, la escasez de gas en Europa ofrece una oportunidad de oro para su política expansionista. La monarquía qatarí desea aumentar masivamente su producción de gas. Para 2027, el país pretende aumentar la producción de 77 millones de toneladas a 127 millones de toneladas, un incremento de más del 50%.

Además, Qatar quiere aprovechar la oportunidad para hacerse un hueco especial en la política occidental. De hecho, Doha pide a la UE que acepte acuerdos de importación plurianuales. Los compromisos a largo plazo le permitirían asegurar sus exportaciones.

Además, una asociación privilegiada con Europa la acercaría a Estados Unidos. Andréas Krieg, profesor titular del King’s College de Londres y especialista en Oriente Medio, analiza:

“Quieren posicionarse en este nicho como el aliado estratégico más importante para Estados Unidos en el Golfo”.

Por tanto, Qatar ve una gran oportunidad tanto política como económica en la creciente demanda de gas de Europa. Sin embargo, sus ambiciones se ven limitadas por la actual capacidad de producción qatarí. Por la propia admisión del Sr. Krieg:

“Qatar no tiene una varita mágica para responder a la escasez de gas en Europa.

Además, como en el caso de Estados Unidos, el país sufre la ventaja de los oleoductos sobre sus competidores. La Europa continental, a pesar de los proyectos en curso, tiene una grave carencia de capacidad de recepción de GNL en sus puertos. A pesar de su importancia en el mercado mundial del gas, ambos exportadores tendrán que hacer frente a las limitaciones del mercado europeo.

La Unión Europea entre la necesidad y la obligación

Por último, la Unión Europea tiene que observar sus dilemas políticos. Sus obligaciones climáticas en el marco del Green Deal y los Acuerdos de París, así como sus valores democráticos, plantean la cuestión de sus asociaciones. Entre la necesidad de energía, la urgencia del cambio climático y la coherencia política, la pregunta sigue siendo: ¿quién sustituirá a Rusia en el corazón de Europa?

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